Rosalind Franklin

A lo largo de la historia, las mujeres han hecho contribuciones al progreso de la humanidad. A través de inventos o descubrimientos, estos aportes han permitido que la sociedad alcance mejores estándares de vida o bien, generan conocimiento que de alguna u otra manera incide en nuestra vida cotidiana, sin embargo, por lo menos hasta hace algunas décadas, la mayoría de estas contribuciones, quedaron marginados por cuestiones de género, y en su lugar, hombres que en poco o nada aportaron a sus investigaciones resultaron ser los premiados u homenajeados.

KRBBHK_Entre esta lista, destaca la figura de Rosalind Franklin. Nacida en 1920 dentro de una familia judía acaudalada establecida en Londres, Inglaterra. Desde pequeña demostró cualidades en la escuela, especialmente en ciencias, latín y deportes (sobre todo cricket y hockey). En medio de la Segunda Guerra Mundial y tras una rígida educación religiosa en un colegio para señoritas, obtuvo su educación en la Universidad de Cambridge, ya en 1945 contaba con un doctorado que le permitió tener estancias de investigación tanto en Reino Unido como Francia.

Al regresar a Londres, dedicó todos sus esfuerzos en el proyecto de investigación “el rastro físico de la base de datos de la vida”, en esas investigaciones también participaban James Watson y Francis Crick, quienes han pasado a la historia como los descubridores del modelo de ADN con su famosa Fotografía 51, cuando en realidad la autoría es de Rosalind Franklin, sólo que por un descuido suyo y por lo tanto, sin su consentimiento, su compañero de trabajo Maurice Wilkins compartió sus investigaciones con Watson y Crick y dieron como suyo el reporte de investigación, sin compartir el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962.

Más allá de no compartir un premio (que a todas luces, lo merecía), los trabajos de investigación de Rosalind Franklin siguieron siendo fructíferos en otras áreas, especialmente la Biología, donde hizo contribuciones importantes en el estudio del virus de la poliomelitis, que a posterioridad permitieron que su compañero, Aaron Klug, obtuviera el Premio Nobel de Química de 1982.

Lamentablemente, sus contribuciones a la investigación se vieron terminados en 1958, cuando con apenas 37 años, Rosalind Franklin perdió la batalla frente al cáncer de ovario que la aquejaba años atrás.

Rosalind-Franklin2A manera de conclusión, este artículo no buscó generar polémica o confrontación en materia de género, sólo busca reconocer la importancia y trascendencia del papel que las mujeres han tenido en el desarrollo de la ciencia y que en muchas ocasiones, sus contribuciones han sido menospreciadas o ignoradas, dejando así una huella de ignorancia en las páginas de la Historia Contemporánea.

Afortunadamente, en la última década cada vez más voces se suman dentro de la comunidad científica internacional, para valorar el legado de una mujer que dedicó toda su vida en aportar avances al mundo, muchos de los cuales, gracias a ella podemos gozar una mejor calidad de vida y saber más del inquietante y, a la vez fascinante, mundo de lo pequeño, de aquello que está más allá del microscopio.

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